La proliferación de vídeos, imágenes y voces generados o manipulados con inteligencia artificial está dificultando que los usuarios distingan la información médica auténtica de la publicidad engañosa. En una conversación sobre la iniciativa #StopMedFakes de Apotheken Umschau, varios expertosalertaron de que la imagen de médicos, periodistas y divulgadores se utiliza para conferir credibilidad a productos de adelgazamiento, suplementos y supuestos medicamentos milagro.
Andreas Arntzen, director general de Wort & Bild Verlagsgruppe, calificó el fenómeno como un problema escalable de salud y democracia. Los fraudes combinan anuncios automatizados, segmentación de audiencia y páginas de destino aparentemente profesionales. También recurren a fragmentos de entrevistas fuera de contexto, imágenes retocadas y voces clonadas. Las personas suplantadas suelen no haber probado ni recomendado los productos.
La médica y divulgadora Julia Fischer explicó que las promesas rápidas aprovechan el miedo, el dolor o la búsqueda prolongada de soluciones. Recomendó detenerse cuando un contenido provoque sorpresa, asco o miedo y verificar la información en otras fuentes antes de comprar o modificar un tratamiento.
Eckart von Hirschhausen, médico y moderador afectado personalmente por estos anuncios, subrayó que el uso fraudulento de su imagen atenta contra la credibilidad construida durante décadas. Advirtió que la falsificación repetida puede erosionar la confianza en el periodismo, la medicina y las instituciones. Anna-Lena von Hodenberg, cofundadora de HateAid, coincidió en que la imposibilidad de distinguir contenidos reales y manipulados constituye un riesgo para los fundamentos de la comunicación pública.
