Donald Trump cierra una guerra de cuatro meses contra Irán con un acuerdo que consolida al régimen de los ayatolás, le cuesta a Estados Unidos al menos 13 muertos y 365 heridos, y obliga al Pentágono a pedir 80.000 millones de dólares extra al Congreso para reponer arsenales y cubrir gastos. El pacto reproduce en lo esencial el JCPOA de 2015 —al que Trump renunció en su primer mandato— y se ha firmado tras una escalada israelí en Líbano que dejó 47 muertos y 97 heridos, cesada después con un alto el fuego negociado por EEUU y Catar.
El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz disparó el precio del Brent por encima de 100 dólares, encareció la gasolina un 50% en EEUU y elevó la inflación al 4,2%, máximo en tres años. A esto se suma que la guerra es la más impopular de cuantas ha librado Washington: el 65% de los adultos estadounidenses desaprueba la gestión de Trump, según una encuesta de AP publicada este viernes.
Analistas como Moussa Bourekba, del CIDOB, dudan de que la negociación de 60 días abierta ahora pueda resolver el contencioso nuclear, las sanciones y la cuestión libanesa. La ceremonia de firma prevista en Suiza se aplazó, Trump se trasladó a Camp David y el acuerdo enfrenta la oposición de senadores republicanos y de Israel, cuyo primer ministro, Benjamín Netanyahu, se perfila como principal obstáculo para su supervivencia.
