El fracasado coche autónomo de Apple dejó como herencia sus potentes chips de IA

Fuentes: Apple’s failed self-driving car program left a legacy of powerful AI chips

El programa de coche autónomo de Apple, cancelado sin llegar a producir un vehículo, fue el germen del Neural Engine, la unidad de procesamiento de inteligencia artificial en el dispositivo que hoy vertebra la estrategia de hardware de la compañía. Según el periodista Mark Gurman en su newsletter Power On, los ingenieros del proyecto detectaron pronto que la conducción autónoma exigiría una capacidad de cálculo en el dispositivo inalcanzable con los chips de la época, lo que impulsó el desarrollo de un procesador dedicado.

Aunque el procesador para el coche nunca se completó, el trabajo derivó en el Neural Engine, estrenado con el chip A11 Bionic del iPhone X en 2017. En sus inicios se empleó principalmente para visión por computador —Face ID, Animoji y funciones de realidad aumentada— y más tarde se llevó a los chips de la serie M para ordenadores.

A pesar de que el software de IA de Apple ha ido por detrás de competidores como Google o Microsoft, su hardware ha sido competitivo y le ha permitido reforzar su discurso de privacidad al reducir el envío de datos a la nube. Apple prepara ahora el salto al chip M7, previsto para el primer semestre de 2027 con mejoras sustanciales del Neural Engine, tras descartar las variantes Pro, Max y Ultra del M6. La versión M7 Ultra, capaz de soportar hasta 1,5 TB de RAM,将成为 la base de un nuevo servidor de la marca.