La Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo aprobó este martes el proyecto de reglamento del euro digital, un paso decisivo para que la zona del euro disponga de un medio de pago electrónico propio y reduzca su dependencia de redes de tarjetas estadounidenses como Visa y Mastercard, en un contexto de deterioro de las relaciones transatlánticas bajo la presidencia de Donald Trump.
El euro digital funcionará como un monedero electrónico garantizado por el Banco Central Europeo (BCE) y distribuido por bancos y empresas fintech, y permitirá a todos los residentes en la zona del euro pagar en persona y en línea. El proyecto, en desarrollo desde hace seis años, se ha acelerado tras la imposición de aranceles de EE. UU. a socios tradicionales como la UE y el temor a que Washington pueda instrumentalizar su dominio sobre los sistemas de pago.
El texto aprobado prevé límites al volumen que cada usuario podrá mantener en euros digitales, supervisión política y compensaciones para los bancos, que habían expresado su preocupación por la fuga de depósitos y la pérdida de ingresos. El grupo soberanista de derecha Europe of Sovereign Nations votó en contra, lo que podría obligar a una nueva votación en el pleno. Si no hay objeciones, la negociación final con el Consejo y la Comisión comenzaría en julio, con el objetivo de cerrar la aprobación antes de fin de año.
El BCE prevé un piloto de doce meses a partir del segundo semestre de 2027 y el lanzamiento completo en 2029. Fuera de la zona del euro, China pilotea el yuan digital a gran escala, India y Brasil han realizado pruebas, y el presidente estadounidense ha prohibido a la Reserva Federal emitir una moneda digital.
