La idea de instalar centros de datos en el espacio gana adeptos, pero un análisis de la física revela obstáculos enormes. Empresas como SpaceX, Google y Starcloud planean constelaciones de satélites con GPUs para IA, prometiendo energía solar abundante y refrigeración gratuita. Sin embargo, en el vacío del espacio el único método de enfriamiento es la radiación, lo que exige enormes superficies de radiadores. Según un modelo de ABI Research, el coste total de operar una GPU en órbita durante un año es al menos diez veces superior al de un centro de datos terrestre. Un solo rack de 32 GPUs H100 requeriría un radiador del tamaño de una pista de pickleball. Además, la radiación solar y el oxígeno atómico degradan los equipos. Solo aplicaciones muy específicas, como el preprocesamiento de datos de observación terrestre o la detección de misiles hipersónicos, podrían justificar económicamente estos sistemas. El artículo subraya que la refrigeración por radiación impone una 'tasa física' que hace inviable la computación espacial de propósito general a corto plazo.
