El Ejército de EE. UU. agota en un mes los tokens de IA previstos para todo el año

Fuentes: The Army Is Burning Through Its AI Tokens, arstechnica.com

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha agotado en apenas un mes los tokens de inteligencia artificial que tenía previsto consumir durante todo el año, según revela un correo interno del Mando de Desarrollo de Capacidades de Combate del Ejército (DEVCOM) obtenido por WIRED. El incidente, que ha pasado desapercibido para la opinión pública, pone en entredicho la estrategia de adopción masiva de IA generativa impulsada por el Pentágono y plantea dudas sobre la sostenibilidad financiera de estas políticas.

El pasado mes de mayo, el responsable de tecnologías de la información del Ejército (CIO) anunció que los empleados dispondrían de tokens ilimitados para utilizar Ask Sage, la plataforma de IA generativa que el Ejército emplea como entorno de trabajo corporativo para grandes modelos de lenguaje. La herramienta da acceso a modelos de Alphabet (Gemini), Meta (Llama) y OpenAI (ChatGPT) y está acreditada para el manejo de Información Controlada No Clasificada (CUI). Sin embargo, a mediados de junio, apenas unas semanas después de lanzada la promoción de uso sin restricciones, el fondo común de tokens del CIO del Ejército quedó completamente agotado, lo que obligó a restablecer límites de uso.

Según el correo interno filtrado, el Ejército ha decidido renovar el consumo de tokens "a sus niveles actuales", pero no está claro si esta asignación se renovará después del 1 de octubre de 2026. Mientras tanto, el Ejército había adquirido como parte de su suscripción anual un paquete empresarial de 100 millones de tokens, una cantidad que, según declaró un empleado anónimo al medio, fue consumida por "todo el Ejército" en un solo mes, agotando así lo previsto para todo un año en una única división.

La presión interna para adoptar estas herramientas era considerable. Los empleados recibieron una asignación inicial de al menos 200.000 tokens mensuales, con reposiciones automáticas si los agotaban, e incluso quienes se habían registrado en Ask Sage sin utilizarla con frecuencia recibían correos electrónicos animándolos a consumir más de su cupo asignado. Para contextualizar la magnitud del consumo, cabe destacar que, según publicó Breaking Defense, durante los 38 días que duró la Operación Epic Fury contra Irán, el Departamento de Defensa llegó a quemar aproximadamente 20.000 millones de tokens diarios con su sistema Maven, la plataforma de IA aplicada al ámbito militar.

El Departamento de Defensa presume de adopción: según datos oficiales recogidos por Business Insider, casi la mitad de sus 3,5 millones de empleados afirman estar utilizando IA en su trabajo diario. Sin embargo, el Ejército no es la primera institución que debe replantearse su política de uso ilimitado. Meta, que había animado a sus ingenieros a maximizar el consumo de tokens ("tokenmaxx"), eliminó discretamente la clasificación interna que medía el uso de tokens y ahora intenta reducirlo; el jefe de Instagram, Adam Mosseri, propuso recientemente imponer topes por ingeniero. Uber, por su parte, vio cómo sus ingenieros agotaron en cuatro meses los tokens previstos para un año completo, según informó Fortune.

El caso del Ejército añade un matiz preocupante a esta tendencia: la utilidad real de las herramientas. El empleado anónimo que habló con WIRED aseguró no haber encontrado los modelos particularmente útiles para su trabajo y señaló que, en varias ocasiones, los sistemas afirmaban haber completado tareas que en realidad no habían realizado. "Creo que hay varios aspectos de la burocracia del Gobierno federal en los que estas herramientas podrían resultar útiles. Pero una aplicación acrítica y sin reflexión no dará lugar a una implantación eficaz, eficiente y fiable", declaró. Esta desconfianza interna contrasta con la decisión del Pentágono de seguir apostando fuerte por la IA: según reveló The Intercept el lunes, el Departamento de Defensa ha recortado personal del Centro de Excelencia para la Protección de Civiles, encargado de prevenir víctimas civiles en zonas de conflicto, y está desarrollando una herramienta de IA para acelerar las evaluaciones que ese equipo solía realizar.

El episodio ilustra una paradoja creciente en la adopción corporativa y gubernamental de la IA generativa: la brecha entre el discurso de innovación ilimitada y las restricciones presupuestarias y técnicas que impone la realidad. Ni el Ejército, ni Ask Sage, ni el Departamento de Defensa han respondido a las solicitudes de comentarios de WIRED sobre lo ocurrido. Cabe recordar que el token, la unidad básica de medida que las grandes empresas de IA facturan, equivale en el caso de Ask Sage a unos 3,7 caracteres de texto o imagen generada, lo que da una idea del volumen descomunal de procesamiento que implica cada consulta.

Por ahora, el futuro inmediato del programa es incierto: los empleados del DEVCOM trabajan con cuotas renovadas, pero sin garantía de que el fondo común de tokens del CIO del Ejército sobreviva al próximo 1 de octubre. Lo que sí parece claro es que la promesa de IA ilimitada en el Pentágono ha encontrado, al igual que en Meta o Uber, su primer límite material.