Mandy Bourne y su madre de 80 años viven en un piso de protección oficial en West Midlands, donde las olas de calor agravan sus problemas de salud. Su caso ilustran el llamado efecto isla de calor urbano, que en ciudades británicas eleva las temperaturas nocturnas hasta 7 °C por encima del campo circundante. Un estudio de la Universidad de Birmingham atribuyó a este fenómeno alrededor de la mitad de las 130 muertes por calor registradas en una ola de calor previa en la región.
Ante la incapacidad de enfriar las viviendas, Walsall Housing Group improvisó una sala refrigerada comunitaria en un complejo para mayores de 55 años, replicando el modelo de los espacios cálidos abiertos durante la pandemia. Jo Shields, responsable de sostenibilidad de la entidad, reconoce que ahora debe compaginar la descarbonización del parque de viviendas con su adaptación al calor.
El episodio reabre un debate de fondo: cuánto invertir en reducir emisiones frente a cuánto en adaptarse. En 2023, la mitigación recibió 1,8 billones de dólares globales, mientras que la adaptación apenas alcanzó 65.000 millones. La legisla…
