En los bosques próximos a Oslo, el radioaficionado noruego Finn Jensen, identificado con el indicativo LA8YB, levantó durante más de una década lo que numerosos colegas consideran uno de los mayores conjuntos de antenas jamás construidos por un amateur en el mundo: un array de 32 antenas Yagi de 17 elementos cada una, diseñado específicamente para operar en la banda de 144 MHz (2 metros). La instalación, conocida en la comunidad como su "MBA" (Mighty Big Array), fue concebida con un objetivo tan ambicioso como técnicamente exigente: comunicarse mediante rebotes de señal en la Luna, una disciplina conocida como EME (Earth-Moon-Earth) o 'moonbounce'.
Según recoge el sitio del DARC (Deutscher Amateur-Radio-Club), el mastil horizontal principal del array está soportado por dos torres que se desplazan sobre un rail circular, lo que permite orientar el conjunto hacia cualquier punto del cielo. Finn diseñó, fabricó e izó cada componente por sí mismo, en una etapa de su vida en la que, como señalan quienes le conocieron, "muchos otros se pasan el tiempo preocupándose por el clima y otras cosas". Su ingenio y tenacidad le convirtieron, en palabras de quienes le visitaron, en "uno de los radioaficionados más extraordinarios" que han conocido.
El rendimiento del sistema resulta sorprendente incluso para los estándares más exigentes de la radioafición. Con apenas 10 vatios de potencia de salida —una cifra ínfima comparada con los kilowatios habituales en EME—, LA8YB era capaz de captar los propios ecos de su señal reflejada en la superficie lunar. Asimismo, podía establecer contactos en telegrafía (CW) con estaciones equipadas con una sola antena Yagi, algo prácticamente imposible sin una ganancia excepcional. Entre los reconocimientos que avalan su pericia figura el diploma WAS (Worked All States), que certifica que Jensen había conseguido contactos confirmados con los 52 estados de Estados Unidos en 144 MHz a través de la Luna.
El conjunto se complementa con un cable de alimentación de transmisión tan grueso que supera en diámetro al mástil sobre el que muchos radioaficionados montan sus antenas convencionales, lo que da una medida de las corrientes y potencias implicadas en el sistema. Toda la instalación se ubica en el corazón de un bosque y se opera a distancia desde una pequeña cabaña, una imagen que contrasta con la escala colosal del array.
Sin embargo, la historia de Finn Jensen terminó tristemente. Según la nota necrológica publicada por el DARC, LA8YB perdió su batalla contra el cáncer y falleció el 20 de agosto de 2011. La comunidad de radioaficionados le despidió recordando su "personalidad amable" y su presencia en las bandas, y quiso preservar su memoria compartiendo fotografías y testimonios de quienes tuvieron la oportunidad de visitar su estación. El colega LA8AJA conserva en su página web una galería con imágenes de una visita al MBA de LA8YB, que documenta la magnitud de la obra.
El legado técnico de Jensen sigue siendo una referencia en el ámbito del EME en VHF. Pocos operadores en el mundo pueden presumir de un array de 32 Yagis de 17 elementos, y menos aún de haberlo construido en solitario durante más de diez años. Su caso ilustra hasta dónde puede llegar la dedicación de un radioaficionado cuando combina conocimiento de ingeniería, paciencia y pasión por los retos extremos de la propagación. Para los entusiastas del moonbounce, el array de LA8YB permanecerá como un hito de lo que la radioafición amateur es capaz de lograr al margen de las grandes instituciones, con medios propios y una visión personal del límite.
