El Danubio marca mínimos históricos y obliga a apagar la única central nuclear de Hungría

Fuentes: bbc.comT1state_media, Danube's record low levels force shutdown of Hungary's only nuclear plant, xataka.com

El río Danubio atraviesa una de sus peores crisis hidrológicas en décadas y sus consecuencias empiezan a golpear con fuerza el suministro eléctrico de varios países de Europa central y oriental. El primer ministro de Hungría, Péter Magyar, confirmó que la única central nuclear del país, la planta soviética de Paks, deberá apagar sus reactores por primera vez en su historia debido a que el nivel del agua ha descendido tanto que las boquillas de succión del sistema de refrigeración ya no pueden alcanzarla. Magyar advirtió de que el suministro eléctrico húngaro podría volverse crítico a partir del lunes, en coincidencia con una ola de calor que mantendrá las temperaturas en torno a los 37 grados durante una semana. El primer ministro pidió a los ciudadanos que limiten el consumo energético en las horas punta, entre las 17:00 y las 22:00, reduciendo la carga de vehículos eléctricos y el uso de aires acondicionados, y avanzó que, si estas medidas no bastan, el gobierno aplicará un régimen de apagados rotativos y elaborará una lista de consumidores industriales cuya actividad pueda restringirse.

La situación no es exclusiva de Hungría. En Rumanía, uno de los dos reactores de la central de Cernavoda, que en conjunto aporta cerca del 20% de la electricidad nacional, ya fue detenido esta semana por el mismo motivo, y la empresa estatal Nuclearelectrica intentaba evitar a toda costa el cierre del segundo reactor de 706 megavatios. Si finalmente se detiene también, Rumanía quedará temporalmente sin producción nuclear, al igual que Hungría. El Instituto Nacional de Hidrología rumano informó de que el caudal medio del Danubio a su entrada al país en julio ronda los 4.700 metros cúbicos por segundo, mientras que el miércoles se había desplomado a 1.600 metros cúbicos por segundo, menos de un tercio del valor habitual, con un pronóstico de caída hasta 1.500 metros cúbicos por segundo para el martes.

La sequía afecta a la práctica totalidad de los países ribereños. En Serbia, el hidrólogo Dejan Vladiković explicó a la cadena N1 que el Danubio se encuentra en niveles no vistos en cincuenta o sesenta años, y que la situación responde tanto a las altas temperaturas actuales como a la escasez de lluvias durante la primavera. Vladiković señaló que los climatólogos no esperan una mejora hasta mediados de septiembre. También los ríos Sava y Tisa, afluentes del Danubio, presentan niveles muy bajos. Las temperaturas en Serbia podrían alcanzar los 38 grados este viernes e incluso los 40 en algunas zonas, con mínimas de 26 grados en Belgrado.

El episodio ilustra, según el Servicio de Cambio Climático Copernicus, cómo Europa se está calentando al doble de velocidad que la media mundial, un fenómeno que intensifica las olas de calor estivales, presiona los recursos hídricos y multiplica los incendios forestales. Francia y España acaban de sufrir algunos de los incendios más devastadores de su historia reciente, con cientos de miles de evacuaciones, mientras que Grecia y Turquía se encuentran entre los países peor parados en las previsiones a corto plazo.

El Danubio, con sus 2.857 kilómetros a lo largo de diecinueve países, ofrece además unimpacto cultural inesperado: la bajada de las aguas ha sacado a la superficie los restos de un carguero húngaro hundido en Croacia, los cascos de una flotilla alemana en Serbia y, en la ciudad búlgara de Ruse, un habitante encontró huesos en el lecho del río que los expertos identificaron como pertenecientes a un mamut, del que reconocieron una mandíbula inferior, dos colmillos y lo que parece una costilla. El transporte fluvial se ha paralizado en Bulgaria, donde la policía fronteriza tuvo que evacuar a 186 pasajeros del crucero Viking Ullur tras encallar cerca de Vidin por la imposibilidad de atracar y de que otra embarcación de apoyo pudiera acercarse.

Los expertos consultados coinciden en que la magnitud del episodio no tiene precedentes recientes. Ivan Zhekov, jefe de supervisión fluvial de la agencia marítima búlgara, declaró a la agencia BTA que nunca había oído hablar de niveles tan bajos y que desde 1990 no se registraba una situación comparable. Con las reservas hídricas bajo mínimos, los reactores nucleares apagados, el transporte fluvial interrumpido y una ola de calor todavía en pleno apogeo, Europa central y oriental encara las próximas semanas con la mirada puesta en el cielo y en el caudal de los ríos, a la espera de las lluvias de septiembre que, por ahora, solo son una esperanza.