El estreno de Disclosure Day, la nueva película de Steven Spielberg, llega el 12 de junio en cines de Estados Unidos con una premisa de ficción: la revelación pública de que 8.000 millones de personas no están solas en el universo. La cinta narra una supuesta desclasificación gubernamental de pruebas de contacto extraterrestre, un escenario que la comunidad ufológica lleva 80 años esperando. Sin embargo, la comunidad científica recuerda que los grandes hallazgos recientes —el bosón de Higgs en 2012 y las ondas gravitacionales en 2016— se producen tras décadas de investigación, verificación independiente y datos contrastables, no mediante un anuncio cinematográfico.
En los últimos años, el Congreso de Estados Unidos ha celebrado tres audiencias sobre fenómenos anómalos no identificados (UAP) con denunciantes que hablan de encubrimientos, y el Pentágono ha comenzado a desclasificar archivos bajo el programa PURSUE. Pese a la expectación, ninguno de esos procesos ha aportado pruebas concluyentes. El astrofísico Adam Frank califica las evidencias de «vídeos borrosos y testimonios no verificables», mientras que el ex piloto naval Ryan Graves reconoce que se acepta la existencia de objetos con capacidades desconocidas, pero faltan respuestas. Para los expertos, una divulgación creíble exigiría datos medibles, muestras y registros que la ciencia pudiera analizar de forma independiente, como ocurrió con el Higgs —confirmado con una confianza estadística de cinco sigma— o las ondas gravitacionales detectadas por LIGO.
