Un desarrollador ruso reportó que su corrección de un error en el controlador OHCI de USB 1.1 del kernel Linux no puede ser aceptada debido a las sanciones internacionales contra Rusia. El parche eliminaba un retardo artificial de 1 ms introducido en 2004 que afectaba a impresoras antiguas con requisitos de latencia estrictos. El autor, que firmó como ValdikSS, envió el parche a la lista de correo del kernel, pero Greg Kroah-Hartman, mantenedor del kernel y autor original del código OHCI, nunca respondió. Según otros desarrolladores, los abogados le recomendaron no comunicarse con personas de países sancionados a menos que se demuestre su inocencia. El problema, explica ValdikSS, es que una vez que un contribuyente de un país sancionado envía un parche, ese código queda ‘contaminado’: no puede ser reutilizado ni implementado de la misma forma por otros, forzando a buscar soluciones alternativas menos óptimas. Esto afecta a contribuyentes de Rusia, Irán y Corea del Norte. El autor pide reflexionar sobre cómo las sanciones obstaculizan la corrección de errores en el kernel y comprometen la calidad del software.
