Andrew Bosworth, director de tecnología de Meta, reconoció en un comunicado interno que la compañía hizo un trabajo "atroz" al crear en marzo su nueva división de inteligencia artificial Applied AI, integrada por unos 6.500 ingenieros y gerentes de producto. El mensaje, visto por WIRED, llega después de que el medio revelara la semana pasada el malestar generalizado en esa unidad, donde un empleado describió el entorno como "un gulag". Bosworth admitió que Meta socavó la confianza de los trabajadores sobre el valor de su experiencia, sus oportunidades de crecimiento profesional y su capacidad de impacto. Entre las medidas anunciadas figuran limitar a unos 20 los reportes directos por gerente, reducir los cambios de supervisor derivados de reestructuraciones, mejorar la comunicación sobre los cambios estratégicos y dedicar a los managers principalmente a tareas de gestión. La compañía también facilitará que los empleados reasignados a Applied AI puedan solicitar otros puestos, según otro mensaje del vicepresidente Maher Saba. Bosworth aseguró que Meta no cree que la IA vaya a reemplazar a los trabajadores, aunque advirtió sobre tensiones en el acceso a capacidad de cómputo. Para levantar la moral, la empresa mejorará las micro-cocinas de sus oficinas, aumentará los presupuestos de viajes y reforzará los eventos sociales internos.
