Andrew Kelley, creador del lenguaje de programación Zig, publicó una respuesta contundente a la decisión de Anthropic y Bun de migrar ese entorno de ejecución de TypeScript de Zig a Rust, migración que se fusionó en mayo de 2026 tras completarse con ayuda intensiva de agentes de IA. Kelley atribuye los problemas de memoria que motivaron el cambio no a limitaciones de Zig, sino a decisiones de ingeniería y al uso masivo de agentes de IA para escribir y revisar el código. El texto, inusualmente directo, ha generado reacciones divididas en la comunidad: mientras algunos lo califican de desahogo, otros defienden que era necesario poner las cosas en su sitio. El autor del artículo, que trabaja desde hace tres años en alfabetización pública sobre IA en software, sostiene que Anthropic está empujando la narrativa de que la programación está desapareciendo para justificar una valoración cercana al billón de dólares ante una posible salida a bolsa. Esa narrativa, recuerda, condiciona decisiones de plantilla, arquitectura y producto en toda la industria. A su juicio, la decisión de reescribir Bun en Rust responde tanto a motivos técnicos legítimos como a un cálculo de marketing vinculado a su modelo Fable y al uso interno de Rust en Anthropic. El artículo también cuestiona la gestión de Jarred Sumner, fundador de Bun, citando su aviso original a los reclutados sobre un ritmo de trabajo exigente, y advierte de que la credibilidad de Sumner está siendo instrumentalizada por Anthropic para amplificar su relato. El debate, concluye, debería centrarse en los puntos técnicos y no en el espectáculo.
