El consumo eléctrico de Google creció de 31 TWh en 2024 a 43 TWh en 2025, un aumento de 12 TWh en doce meses, casi el doble del incremento del año anterior. El salto, recogido en el informe de sostenibilidad publicado por la compañía, es el mayor registrado en su historia y se atribuye a la expansión de sus sistemas de inteligencia artificial generativa, especialmente los centros de datos dedicados a modelos de lenguaje y servicios asociados.
El ritmo de crecimiento ya no es lineal sino exponencial, y supera con holgura la velocidad con la que las redes eléctricas incorporan renovables. Para cubrir la nueva demanda, los operadores están recurriendo a más carbón y gas, lo que dispara las emisiones y agrava fenómenos como las olas de calor mortales. La propia compañía reconoce que "la construcción de infraestructura de IA se está acelerando más rápido de lo que la red se descarboniza".
El informe incluye además una estimación de "emisiones evitadas" de 41 megatoneladas de CO₂ equivalente, superior a la huella total de Google. La mayor parte procede de Google Earth, al que se le atribuye el mérito de todas las reducciones de emisiones de proyectos de energía limpia durante 2025. El autor del análisis critica que esas cifras no se hayan verificado de forma independiente y que la compañía mezcle formas de IA tradicionales de bajo consumo con la IA generativa para diluir su impacto real. También denuncia el llamado "efficiency-washing": presentar mejoras de eficiencia por consulta para ocultar un aumento absoluto del consumo.
El artículo concluye que, si Google no puede cumplir sus objetivos climáticos mientras escala infraestructura de IA, debería replantearse el ritmo de esa expansión.
