El avance de la inteligencia artificial ha abierto una brecha entre las expectativas de los empleados y las exigencias de los directivos de las grandes tecnológicas. Según el informe Workmonitor de Randstad, el 74% de la Generación Z sitúa el equilibrio entre vida laboral y personal como su principal criterio para elegir un empleo en 2025, la cifra más alta de todas las generaciones. En los 20 años de historia del estudio, es la primera vez que este factor supera al salario como prioridad general. La consultora Deloitte ya apuntaba en 2023 que los jóvenes buscan equilibrio, propósito y aprendizaje frente a la lealtad incondicional al trabajo.
En paralelo, los CEO de las compañías de IA han endurecido sus demandas. Jensen Huang, de Nvidia, asegura haber trabajado siete días a la semana incluidos festivos; Eric Yuan, de Zoom, defiende que "el trabajo es la vida"; Stephen Bartlett sostiene que el agotamiento es un "concepto erróneo"; y Yamini Rangan, de HubSpot, cuenta que empieza a las 6:00 y atiende llamadas hasta las 23:00. Estas figuras presionan a sus plantillas con la amenaza de que la IA pueda reemplazarles, mientras muchos empleados esperaban que la tecnología acortase la semana laboral. La Generación Z responde dejando empleos rígidos y reclamando jefes flexibles.
