Sandbar, la startup detrás del anillo inteligente Stream capaz de tomar notas de voz y controlar música, ha levantado 36 millones de dólares hasta la fecha, incluida una ronda Serie A de 23 millones liderada por Adjacent y Kindred Ventures. En un episodio reciente del podcast Equity de TechCrunch, la reportera Rebecca Bellan conversó con el cofundador y CEO de Sandbar, Mina Fahmi, sobre por qué tantos dispositivos de voz anteriores a Stream fracasaron en su adopción y por qué su apuesta pasa por mantener al usuario firmemente al mando.
El debate se enmarca en una ola creciente de wearables con inteligencia artificial —anillos, pendientes, pines y auriculares— que prometen capturar pensamientos sueltos e ideas al vuelo, igual que las reuniones. Fahmi argumenta que el factor diferencial de Stream frente a intentos previos es preservar la autonomía humana en la interacción con la tecnología vestible. La entrevista forma parte de la cobertura de TechCrunch sobre la expansión del hardware de transcripción y toma de notas con IA, un sector que ha crecido con fuerza en los últimos años y donde compiten múltiples fabricantes con formatos diversos.
