Richard Liu, fundador y consejero delegado de JD.com —el mayor rival de Amazon en China—, afirmó en la cumbre de Líderes Económicos de APEC celebrada en Shenzhen que la sustitución de los repartidores humanos por robots es inevitable. "En el futuro, cuando los robots repartan paquetes, llegará el día en que los repartidores ya no serán necesarios", declaró, aunque descartó abandonar a su plantilla: "No quiero que nuestros 700.000 compañeros pasen hambre ni se queden sin trabajo".
JD.com, que factura más de 150.000 millones de dólares anuales y emplea a más de 900.000 personas, ha puesto en marcha el Plan Nirvana, un programa de formación firmado con 120 centros educativos chinos para reconvertir a los repartidores actuales en técnicos de reparación y mantenimiento de robots, formadores de inteligencia artificial y personal de oficina. Liu describió ese futuro como de "empleados de cuello blanco".
El anuncio se produce en un contexto de automatización acelerada en China, que este año alcanzará los 320 millones de trabajadores en la economía gig —frente a los 200 millones de hace cinco años— y donde la robótica ocupa un lugar central en el último plan quinquenal impulsado por Xi Jinping. JD.com ya opera almacenes sin personal, drones de reparto y furgonetas autónomas, y en el aeropuerto de Shenzhen robots llevan comidas a las puertas de embarque. Amazon, su homólogo occidental, supera el millón de robots en sus centros logísticos y contempla prescindir de 600.000 empleados de aquí a 2033.
