En el tramo que el río Segura traza entre Calasparra y Cieza, la erosión ha excavado durante milenios el Cañón de Almadenes, un desfiladero de roca caliza y dolomías con paredes verticales de hasta 120-150 metros de profundidad. Bajo el lecho fluvial se esconde un acuífero de magnitudes notables: el Sinclinal de Calasparra, un mar subterráneo de 320 kilómetros cuadrados con reservas estimadas entre 2.000 y 5.000 hectómetros cúbicos. A la salida del cañón, en el paraje conocido como el Gorgotón (o Borbotón), ese acuífero devuelve el agua al cauce en una surgencia continua de unos 300 litros por segundo que cristalina y templada, a entre 23 y 25 grados, forma una piscina natural a lo largo de 300 metros. Su temperatura constante, debida al almacenamiento subterráneo, contrasta con la del río y permite el baño prácticamente todo el año. El lugar forma parte de la Red Natura 2000 como Zona de Especial Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), y la extracción intensiva de agua por bombeo durante sequías ha llegado a reducir e incluso interrumpir su caudal natural. Se accede por la RM-532 desde Cieza, con un corto tramo a pie cruzando una pasarela sobre el Segura.
