Corea del Sur ha sacado de fábrica la primera unidad de serie del caza KF-21 Boramae, que voló el 15 de abril y tiene prevista su entrega a la Fuerza Aérea en septiembre. El programa superó el 7 de mayo su evaluación final de aptitud para el combate y obtuvo el 15 de junio la certificación inicial de tipo, paso previo a la aceptación formal del aparato.
El proyecto arrancó como ambición política en 2001 y se materializó con el contrato de desarrollo firmado entre DAPA y KAI en diciembre de 2015, con Indonesia como socio inicial. Tras los retrasos financieros de Yakarta, ambos países acordaron en junio de 2025 reducir la contribución indonesia a unos 600.000 millones de wones, un tercio del compromiso original, y limitar la transferencia tecnológica. Indonesia abandonó la coproducción local en abril de 2026 y aún estudia la compra de un número menor de aviones terminados.
Convertir el KF-21 en una flota ha exigido unos 8,8 billones de wones en desarrollo y 7,92 billones adicionales para adquirir 40 unidades, armamento y costes asociados hasta 2028. El avión es un bimotor de generación 4,5, capaz de alcanzar Mach 1,8 y transportar 7,7 toneladas de carga, con radar AESA, sensor IRST y sistemas de guerra electrónica. Las primeras unidades corresponderán al Block I, centrado en misiones aire-aire.
KAI lidera el diseño y ensamblaje, con Hanwha Systems, LIG Nex1 y Hanwha Aerospace como socios clave. Desde el primer vuelo del prototipo, en julio de 2022, los seis aviones de pruebas han acumulado unos 1.600 vuelos sin accidentes. Corea del Sur no renunciará a los F-35A, de los que ha encargado 20 más, pero el KF-21 marca su capacidad para liderar el ciclo completo de un caza propio.
