El caso El Xokas y Burger King expone la frágil relación entre marcas y streamers

Fuentes: La polémica de El Xokas y Burger King demuestra algo: las marcas necesitan a los streamers pero no toleran lo que son en realidad

Burger King España canceló el jueves su colaboración con el streamer Joaquín Domínguez, El Xokas, dentro de la campaña Grand King, en la que cuatro influencers promocionan un menú y los clientes votan al ganador. La compañía retiró de su web y su aplicación el menú Cheese Bacon Classic y, horas después, confirmó la ruptura en una historia de Instagram, alegando que las declaraciones del creador "no representan en ningún caso los valores que defendemos como marca".

El Xokas, que había sido el más mediático de los cuatro participantes —junto a Marta Díaz, Peldanyos y Marina Rivers— y llegó a acumular más de un millón de espectadores en directo en 2022, estaba en el centro de la polémica desde hacía más de una semana por sus comentarios sobre la actriz Ester Expósito y la frase "yo no dialogaría con nazis". Sin embargo, la empresa no actuó hasta que el streamer, en otro directo, presumió de haber ganado más en una promo de Burger King que los padres de un espectador en veinte años, transformando a la marca en argumento de humillación. La presión de boicot llegó hasta el Congreso, donde la portavoz de Compromís, Águeda Micó, exigió explicaciones.

El caso revive otros precedentes en España y fuera de ella: la ruptura de Cuétara con Cabronazi en 2018, el despido de Samantha Hudson como embajadora de Doritos por tuits antiguos, la cancelación de la línea de maquillaje de Shane Dawson por Morphe en 2020, la ruptura de Disney con PewDiePie en 2017 o la de Adidas con Kanye West en 2022, que costó al artista unos 250 millones de dólares. Todos comparten un patrón: las marcas buscan la cercanía de los creadores digitales con audiencias jóvenes, pero contratan a una persona, no a un personaje, y asumen el riesgo de un historial o un directo sin filtros.