El ojo político de Washington está puesto esta semana en Maine, donde los estrategas del entorno de Donald Trump esperan que el candidato demócrata al Senado Graham Platner permanezca en la carrera el mayor tiempo posible. Veterano de los Marines, Platner ganó cómodamente la primaria demócrata de Maine el mes pasado, pero una serie de controversias —incluida una acusación de agresión sexual denunciada el lunes por una mujer a Politico, un tatuaje nazi que ocultó y comentarios ofensivos en internet— han provocado que figuras del partido, desde Bernie Sanders hasta Chuck Schumer, le pidan públicamente que abandone la candidatura.
El Comité de Campaña Senatorial Demócrata (DSCC) anunció que no financará la campaña de Platner si continúa, lo que obligaría al candidato a depender de donaciones pequeñas, insuficientes para competir en un mercado televisivo tan caro como el de Boston. Operativos republicanos consultados por la newsletter Inner Loop consideran que, incluso si Platner se retira, la carrera favorece a la senadora republicana Susan Collins, que busca la reelección en uno de los estados clave de las legislativas de noviembre.
Entre los nombres que suenan como sustitutos están la gobernadora Janet Mills y el exsenador estatal Troy Jackson, aunque los estrategas republicanos dudan de que ninguno pueda derrotar a Collins, descrita como la candidata menos impopular de la conferencia republicana del Senado. El plazo para que Platner se retire expira el 13 de julio; el de sustitución en la papeleta, el 27 de julio.
