El medio rural español produce el 84% de la energía renovable del país, pero buena parte de los beneficios económicos que generan los parques eólicos y fotovoltaicos no permanecen en los municipios que los acogen. Castilla-La Mancha, Castilla y León y Aragón concentran más de la mitad de la generación eólica nacional, mientras Extremadura y Andalucía lideran el despliegue solar. España es la sexta potencia eólica mundial, con 22.400 aerogeneradores repartidos en 1.454 parques.
El impacto sobre el territorio es desigual. Extremadura dedica alrededor del 50% de su valor industrial al subsector energético, pero solo el 5% de su población activa trabaja en él. En Teruel, según Teruel Existe, los proyectos eólicos pendientes podrían ocupar el 10% de la superficie provincial y apenas el 3% de los beneficios de un parque revierte en la zona: un 2% en impuestos municipales y un 1% para el propietario del suelo. Además, durante la explotación la demanda de mano de obra local es escasa, porque se trata de instalaciones muy mecanizadas.
El malestar vecinal ha crecido bajo lemas como "Renovables sí, pero no así", y ya existen propuestas para corregir el desequilibrio. Fedea plantea un sistema de compensaciones específico para los municipios más afectados, y el Foro Vecinos Eólicos ha presentado en el Congreso una Declaración Conjunta que aboga por situar a las comunidades locales en el centro del desarrollo eólico.
