El cambio climático multiplica la peligrosidad de los pesticidas para los aproximadamente 2,4 millones de jornaleros agrícolas que trabajan en Estados Unidos, según un informe de la Unión de Científicos Preocupados. Las altas temperaturas estresan al organismo y lo hacen más vulnerable a los tóxicos, mientras que la ropa de protección, pensada para la aplicación de productos, incrementa esa carga térmica. Además, el calor acelera la evaporación de los compuestos y favorece su transformación química en sustancias más tóxicas.
La científica Omanjana Goswami, del programa de alimentos y medio ambiente de la organización, explicó que, en el aire del campo, los jornaleros inhalan los pesticidas, los absorben por la piel y, al sudar, amplían el tamaño de los poros, aumentando la exposición. Miles de trabajadores sufren cada año intoxicaciones agudas —aunque la Agencia de Protección Ambiental reconoce que muchos casos no se registran— y la mayoría de los envenenamientos notificados corresponde a personas que no manejan directamente los productos.
El colectivo afectado es especialmente vulnerable: la mayoría de los jornaleros del país son inmigrantes y personas racializadas. Jeannie Economos, coordinadora de seguridad con pesticidas de la Asociación de Jornaleros de Florida, los definió como «agricultores sin tierra» y describió la situación como un caso de injusticia ambiental, ligada a la falta de acceso al capital, la tierra y la estabilidad migratoria.
Entre 1992 y 2022, la OSHA documentó 1.042 muertes laborales por calor en el país, con una media de 34 anuales, y la exposición crónica a pesticidas se relaciona con cáncer, depresión, diabetes, enfermedades neurodegenerativas y problemas reproductivos. En 2024, la agencia propuso una norma específica contra el estrés térmico, que avanza lentamente, por lo que sigue aplicando de forma genérica la cláusula de deber general de la ley de seguridad ocupacional de 1970.
