El aumento de las temperaturas por el cambio climático está provocando un incremento de la inactividad física a nivel global. Un estudio publicado en marzo en The Lancet Global Health, basado en datos de 156 países entre 2000 y 2022, identificó una "frontera térmica" situada en 27,8 °C de temperatura media: por cada mes adicional en que un país supera ese umbral, el sedentarismo crece 1,5 puntos porcentuales. Si la tendencia actual se mantiene, el calor extremo causará entre 470.000 y 700.000 muertes prematuras anuales en el mundo y pérdidas económicas de entre 2.400 y 3.680 millones de dólares al año.
Otro trabajo, que analiza 74 años de datos horarios sobre temperatura y humedad, cuantifica las horas "hábiles" perdidas por el llamado calor limitante. El tiempo anual en condiciones de limitación grave se ha duplicado desde los años cincuenta. Los adultos jóvenes han pasado de 25 a 50 horas anuales de calor incompatible con la actividad física al aire libre, y los mayores de 65 años, de 600 a más de 900 horas, más del 10 % del año. España figura entre los territorios europeos más afectados, junto a Centroamérica, el Caribe, el África subsahariana y el sureste asiático. La OMS advierte de que el cambio climático actúa como "multiplicador de amenazas", al vincular el sedentarismo con la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. Los autores defienden que la solución exige repensar el urbanismo con más sombras, refugios climáticos y arbolado.
