Los acuicultores del Delta del Ebro atraviesan una de las peores campañas de mejillón en años debido a las olas de calor marinas, que han elevado la temperatura del agua por encima de los 28 ºC durante días y provocado la muerte masiva del molusco. Según la federación Fepromodel, las explotaciones han perdido unos 500.000 kilos de producto, con cosechas que en algunos casos han caído hasta un 80%. La producción total ronda este año los 2,5 millones de kilos, frente a los 4 millones que se llegaron a recolectar en campañas anteriores. Además, la mortalidad se ha adelantado: la recolección finalizó el 8 de julio, casi tres meses antes que en 2009, y se han perdido larvas que debían cosecharse el próximo año. El sector estima unas pérdidas económicas de 1,2 millones de euros solo en mejillón comercial.
El fenómeno responde al calentamiento del Mediterráneo, donde este verano se han superado los 32 ºC y cuya temperatura media estival ha subido 1,5 ºC en la última década respecto al periodo 1986-1995, según la Aemet. A esta situación se suma el temporal Nils, que arrasó bateas, y el encarecimiento de la semilla, cuyo precio ha pasado de 0,67 a 1,25 euros por kilo al tener que importarse desde Italia o Grecia.
Como alternativa, los productores refuerzan el cultivo de ostra, una especie más resistente a aguas cálidas y con un ciclo más amplio. En 2025, un proyecto del IRTA sumergió 145.000 crías en las bahías de Els Alfacs y El Fangar para testar su viabilidad.
