En el sector de la distribución de vídeo en streaming es habitual recurrir al geofencing para restringir el acceso a un contenido según la ubicación del usuario. Herramientas como MaxMind determinan esa ubicación a partir de códigos de país del estándar ISO 3166, cuya función oficial es recoger códigos para países y para sus subdivisiones, no únicamente para países soberanos. Esa distinción genera fricciones operativas: un servicio lanzado “solo en EE. UU.” puede dejar fuera a usuarios de Puerto Rico, que cuenta con código PR propio dentro del estándar.
El problema va más allá. Además de Puerto Rico (PR), EE. UU. mantiene otras cinco subdivisiones reconocidas por la ISO 3166: Islas Vírgenes de los Estados Unidos (VI), Guam (GU), Samoa Americana (AS), Islas Marianas del Norte (MP) e Islas Ultramarinas Menores de los Estados Unidos (UM). Este último grupo incluye nueve atolones e islas en el Pacífico y el Caribe, en su mayoría reservas naturales sin población permanente, con la excepción de las bases militares de Wake y Midway. Solo el Atolón Palmyra recibe visitantes, limitado a dos científicos simultáneamente y cuatro veces al año.
A efectos prácticos, cualquier geofencing que pretenda cubrir la totalidad de EE. UU. debe incluir los seis códigos ISO 3166: US, AS, GU, MP, PR y UM. Ignorarlos deja fuera, en teoría, a quienes se encuentren en esos territorios.
