El doctor Peter Jones, científico galés conocido como «The Bogfather», lleva tres décadas dedicado a restaurar turberas, humedales y marismas como solución basada en la naturaleza frente al cambio climático. Las turberas almacenan el 30 % del carbono terrestre de Gales pese a cubrir solo el 4 % de su superficie, pero alrededor del 90 % están degradadas y, en lugar de fijar gases de efecto invernadero, los liberan. Cuando están sanas, además de retener carbono actúan como freno a las inundaciones y como cortafuegos naturales, dos riesgos que aumentarán con el calentamiento global.
Jones, que ahora supera los 60 años, descubrió su pasión por estos ecosistemas a los ocho años durante una visita al paraje natural de Cors Caron, cerca de Tregaron. Con el tiempo ha asesorado a agricultores y propietarios para bloquear drenes, restablecer la vegetación y permitir que la turba vuelva a acumularse, a un ritmo aproximado de un milímetro al año (un metro puede tardar hasta mil años en formarse). Gales se ha marcado el objetivo de restaurar unas 1.800 hectáreas anuales hasta 2030-2031. El musgo sphagnum, capaz de absorber veinte veces su peso en agua, es clave en ese proceso y cobija especies singulares como la orquídea mosca de Anglesey, su favorita.
