Anthropic lleva dos semanas sin poder reactivar sus modelos más avanzados, Mythos 5 y Fable 5, tras la orden de control de exportaciones dictada por la Administración Trump el 12 de junio, que prohíbe el acceso a cualquier persona no estadounidense. La empresa, que envío a Washington a sus principales ejecutivos —el cofundador Tom Brown sustituyó al consejero delegado Dario Amodei en las negociaciones—, declina comentar el estado de las conversaciones. El Departamento de Comercio, que ya había probado Fable 5 antes de su lanzamiento sin objeciones, actuó en pocos días después de que el consejero delegado de Amazon, Andy Jassy, alertara de un método para eludir sus barreras de seguridad.
Expertos en ciberseguridad como Katie Moussouris y Alex Stamos consideran que la vulnerabilidad alegada está sobredimensionada y que la orden gubernamental es desproporcionada. Mientras se enquista la negociación, Anthropic pierde los ingresos que esperaban obtener de los modelos Mythos —cuyo token de entrada cuesta el doble que el de Opus 4.8— antes de su salida a bolsa, y debe hacer frente a compromisos como el pago de 15.000 millones de dólares anuales a SpaceX por acceso a centros de datos.
La situación abre un vacío de poder en el mercado global de IA: varios países ya buscan alternativas no estadounidenses y la Administración ha pedido a OpenAI que retrase GPT-5.6 y apruebe cliente por cliente. La falta de un marco claro para aplicar controles de exportación a sistemas de IA amenaza con extender el bloqueo a Google y Microsoft, justo cuando China avanza en la carrera.
