El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener los tipos de interés en el 2,5%, una decisión que coincide con la salida anticipada de Christine Lagarde como presidenta de la institución. Aunque el mercado esperaba esta tasa, la noticia de su dimisión ha generado incertidumbre entre los analistas, quienes señalan que el momento elegido es inoportuno debido a las fuertes tensiones inflacionarias y el bajo crecimiento económico en Europa. La inflación de la zona euro se disparó al 3,8% en septiembre, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía debido a la guerra de Irán, que elevó los precios en un 18,8% frente al 14,3% de agosto. El BCE argumenta que, aunque los efectos del encarecimiento energético se materializan, la inflación subyacente se mantiene estable y los salarios no muestran reacciones significativas. La institución advierte que las condiciones de financiación se han endurecido, lo que podría frenar el crecimiento. Lagarde dejará su cargo el 7 de febrero de 2027, manteniendo el máximo puesto en el BCE durante dos reuniones más. Los analistas de mercados financieros, como los de etoro, Ebury, Tikehau Capital y Carmignac, coinciden en que la situación es compleja: la inflación exige subidas de tipos, pero el crecimiento débil y las tensiones en la deuda soberana, especialmente en Francia, presionan para mantener la cautela. Se esperan hasta tres subidas de tipos entre este año y el siguiente, seguidas de un periodo de estabilidad, mientras el BCE evalúa el dilema asimétrico de la inflación y el crecimiento.
