El yacimiento del Barranc de la Boella, en La Canonja (Tarragona), ha sido objeto de excavaciones sistemáticas por el IPHES-CERCA desde 2007. La vigésima campaña, que concluyó el 30 de septiembre, ha extraído aproximadamente 300 piezas de fauna y herramientas, situando la cronología de los hallazgos entre hace 0,96 y 0,78 millones de años. Los investigadores destacan que este sitio es clave para la arqueología europea porque aquí aparece por primera vez la tecnología achelense, caracterizada por las hachas de mano, una innovación más compleja que la de las primeras herramientas de piedra.
Según Palmira Saladié, directora de las excavaciones, los homininos no vivían en el barranco, sino que lo utilizaban como un punto de suministro, similar a un supermercado, para buscar agua, herbívoros y depredadores atrapados en el fango. Entre los nuevos hallazgos figuran indicios de un hueso de rinoceronte en Cala 1 y un posible diente de hipopótamo en La Mina, sumándose a restos previos de mamut y oso. Andreu Ollé, investigador del equipo, sitúa la dispersión de esta tecnología desde África hace unos 1,4 millones de años, aunque la fecha específica de La Boella sugiere una presencia humana más tardía.
Aunque no se ha identificado la especie exacta de los homininos, el equipo no descarta su aparición en futuras campañas. El yacimiento, que acumula más de treinta publicaciones desde 2008, ha impulsado la creación del Espai Mammuthus, un centro interactivo inaugurado en junio de 2025 que reúne restos de 29 especies y herramientas de sílex, superando los 1.500 visitantes en sus primeras semanas.
