Apple, Google y Samsung han elevado en 100 dólares el precio de sus nuevos teléfonos insignia, consolidando una tendencia que se extiende a todo el sector. El iPhone 18 Pro parte de 1.199 dólares y el iPhone 18 Pro Max de 1.299 dólares, cien dólares más que sus predecesores; Apple también ha encarecido en 100 dólares sus modelos anteriores. El Pixel 11 de Google arranca en 899 dólares, frente a los 799 dólares del Pixel 10, y el Galaxy Z Fold 8 Ultra de Samsung se sitúa en 2.099 dólares, otros cien más que el Z Fold 7.
La subida tampoco se evita recurriendo a marcas alternativas: el Xperia 10 VIII de Sony cuesta 150 libras más y los nuevos Moto Razr también suman 100 dólares adicionales, sin mejoras técnicas significativas que los justifiquen. Los datos de ventas indican que el mercado de teléfonos por debajo de los 100 dólares podría estar cerca de desaparecer.
El origen de los encarecimientos está en la escasez de componentes, especialmente memoria RAM, provocada por la construcción de centros de datos para inteligencia artificial. El consejero delegado de Nothing, Carl Pei, afirmó que el coste de la memoria para el Nothing Phone 4A se duplicó antes de su lanzamiento. Qualcomm también subió los precios de sus procesadores este mes. Apple, que llegó tarde tanto a la subida como al segmento de los plegables, podría confirmar que ambas tendencias han llegado para quedarse.
