En marzo de 1974, el prototipo Aérotrain I80-HV, diseñado por el ingeniero francés Jean Bertin, estableció un récord mundial de velocidad punta de 430,4 km/h. Este vehículo, que operaba sobre un colchón de aire generado por ventiladores sobre vías de hormigón, demostró una proeza técnica sin precedentes. Sin embargo, el proyecto fue abandonado en julio de ese mismo año por el presidente francés Valéry Giscard d'Estaing, quien priorizó la financiación de la SNCF y sus trenes de alta velocidad convencionales, los TGV.
Un estudio académico reciente concluye que el fracaso no se debió a una falla técnica, sino a una combinación de factores económicos, políticos y culturales. Aunque el programa contaba con fondos públicos y el objetivo de conectar París con Orléans en 20 minutos, la decisión de abandono se atribuyó a la austeridad fiscal y a la hostilidad del nuevo presidente hacia las tecnologías no tradicionales. Además, la SNCF, que posteriormente utilizó elementos del diseño Aérotrain para desarrollar el TGV, optó por abandonar el colchón de aire, una característica central del sistema de Bertin.
El proyecto dejó un legado mixto. Los tres prototipos a escala real fueron catalogados como monumentos históricos en 2025. Aunque el concepto de transporte por aire no se generalizó, inspiró a tecnologías modernas como el Maglev y el Otis Hovair, que comparten limitaciones de consumo energético y dificultad de integración en infraestructuras existentes. Jean Bertin, decepcionado por el abandono, dimitió y falleció poco después, a los 58 años.
