Las instalaciones de bombas de calor en el Reino Unido apenas crecieron un 7 % en el último año, frente al 56 % registrado en 2024, según los datos publicados este miércoles por el Comité sobre el Cambio Climático (CCC), el órgano asesor independiente del Gobierno. La desaceleración coincide con la retirada del programa ECO, que financiaba la instalación gratuita de estos equipos en hogares de bajos ingresos tras informes de instalaciones defectuosas. El Ejecutivo mantiene el plan Boiler Upgrade Scheme, con una subvención inicial de 7.500 libras que puede dejar a las familias con más de 2.500 libras aún por pagar.
Casi una quinta parte de las emisiones británicas proceden de la calefacción de los hogares, dominada por calderas de gas, que el Gobierno aspira a sustituir progresivamente por bombas de calor alimentadas con electricidad, incluida la de origen renovable. El CCC advierte de que el ritmo insuficiente en este sector compromete los objetivos climáticos futuros, aunque las emisiones totales del país siguen cayendo y sitúan al Reino Unido «en un grupo de países destacados».
En contraste, la venta de vehículos eléctricos mantiene cifras récord: uno de cada cuatro coches nuevos vendidos ya es eléctrico, un avance impulsado por la crisis del combustible derivada del conflicto en Irán y por agresivos descuentos de los fabricantes. La patronal SMMT señala que esos descuentos han costado al sector más de 10.000 millones de libras desde 2024, una cifra que considera insostenible, y respalda la flexibilización del mandato de vehículos cero emisiones. El CCC, en cambio, urge al Gobierno a mantener la política. El organismo también alerta del progreso mínimo en agricultura y aviación.
