El autor cuestiona el materialismo científico y la realidad

Fuentes: Author questions scientific materialism and reality

El autor reflexiona sobre la tensión entre la filosofía materialista, predominante en la comunidad tecnológica, y la experiencia humana de la libertad de voluntad. Argumenta que el determinismo científico, si es absoluto, invalida la moralidad y la agencia, reduciendo a los seres humanos a espectadores pasivos de un universo predestinado. Para resolver esta contradicción, propone que la percepción humana es la única base justificable para afirmar la realidad física, lo que sugiere que el mundo no es reducible a su sustrato físico.

A continuación, analiza el solipsismo y sus variantes modernas, como la hipótesis de la simulación y el cerebro de Boltzmann. Critica la idea de que la física cuántica resuelva el problema de la libertad, señalando que la aleatoriedad cuántica no garantiza la agencia moral. Finalmente, introduce un argumento meta-lingüístico: si los conceptos dependen de una realidad semánticamente cerrada, una simulación no puede validar sus afirmaciones externas. Sin embargo, concluye que la distinción entre ser el 'suelo base' o una 'procedura anidada' es matemáticamente irrelevante, y que el verdadero deseo de los defensores de la simulación es descubrir si hay un observador externo, lo que reduciría la hipótesis a una forma moderna de teología.