En las pistas de baile de Estados Unidos y Europa se ha extendido el 3-MMC, un estimulante sintético de la familia de las catinonas que muchos consumidores describen como "cocaína sin la irritación". Más barato y duradero que la cocaína, facilita sesiones de fiesta de 12 a 24 horas y ha ganado adeptos en el circuito chemsex. Algunos usuarios lo toman también entre semana para mantenerse concentrados en el trabajo: "No te sientes 'colocado', simplemente te sientes mejor. Es una herramienta funcional y muy discreta", explica un consumidor.
El 3-MMC puede rastrearse hasta un químico nacido en Israel y radicado en Vancouver, conocido como Dr. Zee y apodado el "padrino de los legales", que afirma haber creado cientos de psicoactivos nuevos con ayuda de un algoritmo. Entre sus creaciones previas figuran la hagigat, prohibida en Israel en 2004, y la mefedrona ("Meow Meow"), prohibida en el Reino Unido y la UE en 2010 y en EE. UU. en 2011 tras una oleada de pánico mediático. El 3-MMC, primo cercano de la mefedrona pero con un efecto más rápido, está controlado en la UE desde 2022 y en EE. UU. desde 2023, pero las prohibiciones no han frenado la demanda. Las cadenas de suministro se extienden por laboratorios industriales en China e India, donde la producción sintética resulta más barata y difícil de vigilar que la de drogas vegetales.
La sustancia también ha despertado interés farmacéutico: Definium Therapeutics investiga su uso en psicoterapia y para tratar el trastorno de estrés postraumático, mientras que Period Pill ensaya un derivado para aliviar los cólicos menstruales y el trastorno disfórico premenstrual; un ensayo en fase 1 publicado en Psychopharmacology halló alivio del dolor y mejoras del ánimo con dosis bajas o moderadas. El artículo señala, no obstante, que la adicción es un riesgo documentado y concluye que, por su combinación de placer y productividad, el 3-MMC podría ser la droga de nuestra época.
