El alcalde de San Francisco, Daniel Lurie, pidió al Departamento de Transporte de California que refuerce la normativa sobre vehículos autónomos tras los atascos generalizados que los robotaxis de Waymo provocaron durante los fuegos artificiales del 4 de julio en el puente Golden Gate, un evento al que asistieron 100.000 personas y que dejó decenas de unidades varadas y calles bloqueadas durante horas, afectando a miles de ciudadanos e incluso a autobuses municipales. Lurie recordó también un apagón masivo ocurrido en diciembre que agravó el problema y sostuvo que el marco regulatorio actual no contempla cómo deben operar estos vehículos en incidentes extraordinarios, sean planificados o no. En la carta, propuso cuatro capacidades operativas obligatorias: retirar o reubicar de inmediato los robotaxis que bloqueen carriles, adaptar rutas, zonas de servicio y puntos de recogida en tiempo real, compartir datos operativos con las autoridades locales —incluidas ubicaciones de vehículos inmóviles y cortes de servicio— y demostrar mediante pruebas que el sistema soporta grandes aglomeraciones. Waymo, que opera unos 1.000 robotaxis en el área de la bahía y suma más de 500.000 trayectos pagados a la semana, había restringido voluntariamente su servicio en el paseo marítimo el 4 de julio y enviado un representante al centro de emergencias, pero no pudo evitar la congestión fuera de esa zona. Lurie argumentó que esas medidas voluntarias ya no bastan dado el tamaño de la flota y defendió que los nuevos requisitos “no debilitarán los vehículos autónomos, sino que los fortalecerán”. En California, seis compañías —entre ellas Nuro, Waymo y Zoox— cuentan con permisos para probar vehículos sin conductor, y la regulación estatal es más exigente que la de Texas o Arizona.
