El ficus de La Paz, un árbol de más de 50 años que daba sombra a la placeta formada por la calle Realenga de San Luis y el camino de los Guindos, en la barriada malagueña de La Paz, se partió por la mitad en la madrugada del 30 al 31 de agosto de 2026, en plena ola de calor. Cuatro días después, los servicios de Parques y Jardines del Ayuntamiento lo talaron por completo, sin practicar una poda parcial, y el alcalde Francisco de la Torre, ingeniero agrónomo de formación, defendió la decisión con una frase rotunda: "Estoy seguro de que se ha hecho lo que se tenía que hacer". Era la cuarta rotura de ramas registrada en el arbolado de Málaga en apenas ocho días; una de ellas provocó heridas graves a una joven que permaneció ingresada dos semanas.
El Área de Sostenibilidad Medioambiental sostiene que el ejemplar fue revisado el 22 de junio sin problemas, pero la ola de calor lo deshidrató y lo dejó "descompensado", lo que hacía inviable una intervención más suave. El consistorio se compromete a plantar un árbol de porte medio en el mismo punto.
Los vecinos rechazan la actuación. Más de un centenar de personas se concentraron en la plaza Juan Ruiz Sánchez convocados por Málaga por la Regeneración, tras varias sentadas alrededor del tocón, donde familias escribieron mensajes de despedida sobre la madera y colocaron carteles con lemas como "Árbol histórico fulminado por el Ayuntamiento de Málaga". La viceportavoz de Con Málaga, Toni Morillas, pidió por carta al alcalde los informes técnicos que respaldaron la tala y calificó la decisión de "agresiva e injustificada", recordando que los árboles urbanos son infraestructura climática frente al calor. La oposición reclama el expediente completo, las alternativas estudiadas, el coste y la empresa adjudicataria. Málaga cuenta con cerca de 112.000 árboles urbanos y planta unos 1.600 al año.
