El 95% de los jóvenes de la generación Z considera aceptable romper las normas de etiqueta laboral, según una encuesta de PapersOwl realizada a 2.000 personas de entre 18 y 34 años. El estudio revela que el 34% sale antes de su turno, el 18% llega tarde sin avisar, el 27% finge estar enfermo para librar el día y el 11% contabiliza más horas de las trabajadas. Además, uno de cada diez reconoce echarse siestas en la oficina y cuatro de cada diez practica el "coffee badging": ficha, toma un café y se marcha a trabajar desde otro sitio.
El fenómeno del catfishing laboral también crece: el 29% de millennials y miembros de la generación Z se ha hecho pasar por otra persona en un proceso de selección para después desaparecer sin incorporarse. Las llamadas "vacaciones silenciosas" están igualmente extendidas: el 51% las ha realizado entre una y tres veces en el último año, y el 52% aduce recuperación del estrés o prevención del burnout.
Un informe complementario de PapersOwl sobre 2026 indica que solo el 45% de los jóvenes de 18 a 28 años califica su relación laboral como estable, mientras que el 32% la define como "complicada" y el 21% como "conveniente por ahora". Casi seis de cada diez empleados de la generación Z ha empleado herramientas de inteligencia artificial en su trabajo sin informar a su empleador, y el 7% dimitió el último año como protesta por sentirse ignorado o infravalorado.
