Ejecutivos de grandes tecnológicas como Google, Microsoft y Meta aseguran que la IA ya genera entre el 30% y el 75% del código en sus empresas, y proyectan que para 2030 el 95% será automatizado. Sin embargo, desarrolladores anónimos revelan una realidad muy diferente: el uso obligatorio de herramientas de IA les genera más frustración que productividad. Deben revisar y corregir constantemente el código generado, lo cual consume más tiempo que escribirlo ellos mismos. Además, sienten que están perdiendo habilidades técnicas. Las evaluaciones de desempeño ahora incluyen criterios de adopción de IA, forzando su uso aunque el resultado sea deficiente. 'La calidad real no importa tanto como nuestra disposición a participar', admitió un diseñador UX. La implementación de IA no ha mejorado productos ni reducido jornadas laborales. En cambio, ha justificado despidos: Meta anunció el 10% de su fuerza laboral (8,000 personas), Microsoft el 7% (125,000) y Snap el 16%.
