El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y su homólogo saudí, el príncipe Abdulaziz bin Salman, firmaron el miércoles un acuerdo de cooperación nuclear pacífica con una vigencia de 30 años, junto con un pacto bilateral de salvaguardias. El convenio allana la construcción de una instalación de enriquecimiento de uranio en Arabia Saudí, tras un estudio conjunto previo entre ambos países, e involucra a empresas estadounidenses en el desarrollo del programa.
Wright afirmó que los acuerdos cumplen "con los más altos estándares de seguridad nuclear y no proliferación" y buscan generar prosperidad y seguridad. No obstante, el pacto debe pasar por el Congreso estadounidense, que dispone de 90 días para pronunciarse.
Expertos en no proliferación citados por AP advierten de que cualquier centrifugadora operativa en territorio saudí podría abrir la puerta a un futuro programa armamentístico. El príncipe heredero Mohammed bin Salman ha sugerido que Riad podría dotarse de armas nucleares si Irán las obtuviera. Precisamente el anuncio coincide con la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán, al que acusan de perseguir un arma atómica.
El texto no incluye el protocolo adicional del OIEA, que permite mayor inspección y verificación. Arabia Saudí ya suscribió un pacto de defensa mutua con Pakistán, potencia nuclear, interpretado como advertencia a Israel.
