EEUU restringe el lanzamiento de GPT 5.6 de OpenAI a un puñado de aliados aprobados

Fuentes: EEUU aprieta las tuercas a OpenAI: debe restringir el lanzamiento de GPT 5.6 sí o sí, theguardian.com

El Gobierno de Estados Unidos ha pedido a OpenAI que limite la distribución de su próximo modelo de inteligencia artificial, GPT 5.6, a un puñado de socios aprobados previamente por la Administración. La decisión, que restringe un lanzamiento que en condiciones normales sería masivo, marca un punto de inflexión en la relación entre Washington y las grandes tecnológicas que desarrollan modelos de frontera, y llega apenas días después de un episodio similar con Anthropic que ha puesto en alerta a reguladores, expertos y mercados.

Según informó CNN y recogió The Information, el consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, comunicó a su plantilla esta semana que GPT 5.6 se lanzará en una vista previa limitada a un pequeño grupo de socios. En un memorando interno, Altman explicó que el Gobierno federal ha solicitado esta distribución escalonada y que aprobará el acceso "cliente por cliente" durante el periodo de previsualización. Si el proceso transcurre sin incidentes, el modelo se liberaría de forma más amplia "un par de semanas después".

OpenAI ha aceptado esta restricción como vía provisional para poder lanzar el modelo públicamente, pero ha dejado clara su incomodidad. "Hemos dejado claro al Gobierno de EEUU que este no es nuestro modelo preferido a largo plazo, y trabajaremos con ellos y con otros actores del sector para alcanzar un enfoque más sostenible en futuros lanzamientos", escribió Altman. La Casa Blanca, por su parte, se ha limitado a declarar que "continúa colaborando con los laboratorios de IA de frontera para desarrollar enfoques compartidos".

El detonante inmediato de este escenario fue la orden de control de exportaciones impuesta por la Administración Trump a Anthropic, que obligó a la compañía a retirar del mercado sus dos modelos más avanzados, Mythos y Fable. Estos modelos despertaron preocupación en Washington y Wall Street por sus capacidades en materia de ciberseguridad, consideradas por algunos expertos como un vector de riesgo sin precedentes. Fuentes citadas por Xataka señalan que la Administración y OpenAI coinciden en que GPT 5.6 se encuentra a la par con Mythos en potencia y alcance, lo que lo convierte en el segundo modelo de frontera sometido a escrutinio gubernamental directo en cuestión de semanas.

La solicitud a OpenAI llegó tras conversaciones con dos agencias: la Oficina del Director Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Política Científica y Tecnológica. Sin embargo, según The Information, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, intervino incluso contra la propia versión limitada, llamando a Altman para exigir aprobaciones de otras agencias. Esta descoordinación ilustra la confusión institucional que impregna el caso: la petición a OpenAI procedió de la Casa Blanca, mientras que la prohibición a Anthropic vino del Departamento de Comercio. Dos organismos, dos instrumentos y una coordinación aparente escasa.

El trasfondo regulatorio añade más complejidad. A principios de este mes, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que insta a las empresas con modelos avanzados a someterse a una revisión gubernamental voluntaria 30 días antes de cada lanzamiento. Aunque se trata de un marco teóricamente voluntario, su aplicación real en el caso de OpenAI dista mucho de sugerir opcionalidad. El marco de implementación de esta orden, no obstante, sigue sin establecerse con claridad, lo que ha generado críticas desde diversos sectores.

Brad Carson, director de Public First, un superPAC bipartidista a favor de la seguridad de la IA, resumió el sentir de buena parte de la comunidad de política tecnológica: "Ahora mismo tenemos un enfoque ad hoc, personalizado, opaco, posiblemente al margen de la ley". Carson reconoció que el Gobierno tiene potestad para retirar productos peligrosos del mercado, incluidos los modelos de IA, pero advirtió de que cualquier medida debe aplicarse con transparencia y equidad.

Este giro representa un cambio significativo respecto a la postura desreguladora que la Casa Blanca había mantenido hasta ahora. El año pasado, el vicepresidente JD Vance llegó a afirmar que "una regulación excesiva del sector de la IA podría matar a una industria transformadora". El contraste con la situación actual es elocuente y refleja cómo la evolución de las capacidades de los modelos ha obligado al ejecutivo a mover ficha. El organismo británico de seguridad en IA, por ejemplo, ha descrito a Mythos como un "salto" respecto a modelos anteriores de vanguardia.

Por el momento, GPT 5.6 carece de una fecha confirmada de lanzamiento público general. OpenAI ha preferido no hacer comentarios adicionales más allá de lo expuesto en el memorando de Altman. Anthropic, mientras tanto, ha retirado completamente Mythos del mercado tras la prohibición de exportación.

El episodio deja varias certezas incómodas: el modelo de lanzamiento escalonado se ha consolidado como patrón, la coordinación entre agencias es deficiente y el sector carece de un marco regulatorio estable. Altman lo describió con crudeza al calificar la situación como un "momento extraño". Mientras Washington y Silicon Valley buscan una fórmula sostenible, los modelos más avanzados del mundo se distribuyen, paradójicamente, con menos transparencia que nunca.