La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha realizado una demostración en la base de Edwards, California, donde un piloto de un F-22 Raptor transmitió instrucciones tácticas a un YFQ-44A Fury, un caza no tripulado de Anduril. El software autónomo del Fury interpretó estas órdenes y ejecutó maniobras de vuelo y tareas de combate simuladas, marcando un paso significativo en el desarrollo del combate aéreo colaborativo. A diferencia de las pruebas previas con el MQ-20 Avenger, esta demostración utiliza un aparato diseñado específicamente para el programa Collaborative Combat Aircraft (CCA), que busca integrar aeronaves semiautónomas con cazas tripulados. El objetivo estratégico de la institución militar es contar con 500 sistemas semiautónomos preparados para el combate en 2032, dentro de una flota total prevista de 1.000 unidades. Esta iniciativa busca optimizar la coordinación de múltiples aeronaves sin necesidad de multiplicar el personal de mando, permitiendo que una sola cabina dirija a varios vehículos simultáneamente mediante enlaces de datos de alto nivel.
