El gobierno de Estados Unidos ha impuesto prohibiciones de facto a la importación de dispositivos electrónicos de consumo fabricados en China, afectando a drones, routers, robots y aspiradoras robóticas. Estas restricciones, implementadas bajo la segunda administración de Donald Trump, se basan en la política de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) para proteger la seguridad nacional, aunque la agencia no ha presentado evidencia pública de una amenaza concreta. La medida comenzó en diciembre de 2025 con la prohibición de nuevos drones extranjeros sin exención, seguida de restricciones a routers, robots y inversores de potencia. El texto señala que estas políticas han evolucionado desde la desconfianza hacia proveedores de telecomunicaciones como Huawei y ZTE hacia una prohibición generalizada de categorías de productos. Además, se critica la falta de alternativas locales, ya que la mayoría de los fabricantes de estos dispositivos operan fuera de EE.UU., similar a la situación de las marcas Apple, Dell y HP. La situación actual refleja una postura xenófoba del gobierno estadounidense que busca limitar el acceso a tecnología extranjera, generando incertidumbre en el sector tecnológico y limitando la competencia para los consumidores.
