La industria de semiconductores de Estados Unidos no es independiente de China, a pesar de las políticas de seguridad nacional. Según un informe de The South China Morning Post, las empresas estadounidenses como Intel, GlobalFoundries y Texas Instruments gastan 27.000 millones de dólares anuales en equipos de fotolitografía y materiales avanzados. El 95% de este gasto va a proveedores europeos, japoneses y estadounidenses, pero si se rastrea la procedencia real de los componentes, la participación de China sube al 5% y del sudeste asiático al 10%.
El punto crítico no es la fabricación de máquinas, sino el control de materias primas. China produce el 69% de las tierras raras a nivel mundial y domina el 90% de la industria de procesado de estas. En 2025, la producción china de tierras raras fue de 270.000 toneladas frente a las 390.000 totales. Esta dependencia estructural obliga a EE.UU. a reconstruir su cadena de suministro, ya que la falta de estos minerales estratégicos compromete la viabilidad de su industria de chips, afectando también a Taiwán, Corea del Sur y Japón.
