La administración de Donald Trump ha pedido a OpenAI que retrase y escalone el lanzamiento de su próximo modelo de inteligencia artificial, GPT-5.6, por motivos de ciberseguridad. Según The Information, CNN y Reuters, Sam Altman comunicó la decisión a sus empleados a mediados de semana. La clave no es el retraso, sino quién controla el acceso: en lugar de abrirlo al público, OpenAI lo ofrecerá primero como vista previa limitada a un grupo reducido de socios, y durante ese periodo será el Gobierno estadounidense quien apruebe el acceso cliente por cliente. Un despliegue más amplio podría llegar dos semanas después.
La solicitud partió de dos oficinas de la Casa Blanca: la Oficina del Director Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Política Científica y Tecnológica. Es la primera vez que agencias concretas se vinculan públicamente a la secuencia de lanzamiento de un modelo de IA. La petición encaja en una orden ejecutiva firmada por Trump el 2 de junio, que establece un marco voluntario de revisión con plazos de hasta 30 días. El umbral lo fija un baremo clasificado de la NSA, que clasifica como "modelo de frontera cubierto" a los sistemas que lo superen. La orden prohíbe expresamente un régimen de licencias.
El precedente es Anthropic: el 12 de junio, el secretario de Comercio Howard Lutnick impuso controles de exportación sobre Claude Mythos 5 y Claude Fable 5, y la compañía decidió desconectar ambos modelos para todos sus usuarios en el mundo. OpenAI no ha confirmado oficialmente la existencia de GPT-5.6 ni una fecha de salida, que ahora parece deslizarse hacia julio.
