El embajador de Estados Unidos en la OTAN, Matthew G. Whitaker, ha afirmado este miércoles que no prevé un conflicto entre Donald Trump y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la cumbre de la Alianza Atlántica que se celebrará la próxima semana en Ankara. Whitaker ha adoptado un tono conciliador tras las tensiones surgidas durante la operación 'Epic Fury' contra Irán, marcadas por las restricciones españolas al acceso a bases y sobrevuelo y por la negativa de España a asumir el compromiso de gastar el 5% del PIB en Defensa.
El embajador ha admitido que, más allá del dinero, lo decisivo son las capacidades militares, en línea con la postura del Gobierno español, que suscribió compromisos de capacidades que la OTAN ha dado por cumplidos. No obstante, ha avanzado que Washington aplicará una política de premios y castigos: quienes cumplan los objetivos recibirán beneficios como prioridad en adquisiciones y compras públicas de defensa, mientras que los que no lo hagan afrontarán una "campaña de presión continua".
Whitaker ha reclamado además a la Unión Europea que elimine las "cláusulas de protección" que excluyen a aliados de sus programas de defensa y ha pedido una mayor consolidación de la industria europea, criticando la fabricación excesiva de plataformas como vehículos blindados. Ha subrayado que Washington busca que sus aliados asuman una mayor parte de la defensa convencional del continente, y ha cifrado en casi 120.000 millones de dólares el gasto comprometido por los aliados desde la cumbre de La Haya, la mitad destinado a equipamiento estadounidense.
