El gobierno de Estados Unidos ha ordenado la prohibición inmediata del uso de la tecnología de inteligencia artificial de la startup china DeepSeek en la mayoría de sus agencias civiles, una medida que marca un punto de inflexión en la creciente tensión tecnológica y de seguridad entre ambas potencias. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció el lunes que todas las herramientas de IA de DeepSeek, así como cualquier producto desarrollado con la ayuda de sus modelos, deben retirarse de los sistemas informáticos de las agencias gubernamentales. Esta orden, que entró en vigor a finales de julio, afecta específicamente a instituciones civiles como el Departamento del Tesoro, el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia, aunque excluye a las agencias dentro del Departamento de Defensa, que no han respondido a las solicitudes de comentarios de los medios.
La decisión se fundamenta en preocupaciones de seguridad nacional que el DHS detalló en un documento adjunto. Según el comunicado, los modelos de DeepSeek presentan "múltiples vectores de amenaza". El principal argumento de la prohibición es la ubicación de los servidores de la empresa en China, cuyo sistema legal otorga al gobierno chino una "amplia autoridad" para acceder a la infraestructura de empresas privadas. El DHS advirtió que el uso de estas herramientas puede derivar en la transferencia de datos sensibles a China si son utilizados por empleados o proveedores del gobierno estadounidense. Además, la orden no solo prohíbe el uso directo de DeepSeek, sino que también cubre productos y servicios de terceros construidos con su tecnología, aunque permite a las agencias solicitar excepciones específicas.
Esta medida se enmarca en una estrategia más amplia de la administración Trump, que ha criticado públicamente a las empresas chinas de IA por lo que denomina "apropiación" de capacidades tecnológicas. Michael Kratsios, líder tecnológico de la Casa Blanca, señaló en memorandos internos que la "aprovechamiento malicioso" de las empresas de IA estadounidenses por parte de rivales chinos ha sido un fenómeno recurrente. Empresas como Anthropic y OpenAI, ambas a punto de cotizar en bolsa, han reportado que sus modelos han sido copiados o clonados por DeepSeek. En enero de 2025, DeepSeek sacudió la industria al lanzar un chatbot de bajo coste y alto rendimiento, desafiando a los gigantes estadounidenses. Su popularidad ha sido tal que ha provocado caídas en los servidores de la empresa y ha generado una demanda significativa de startups que buscan modelos de código abierto para reducir costes.
Desde el punto de vista económico, DeepSeek ha ganado terreno al ofrecer modelos de bajo coste. Mientras que el entrenamiento de GPT-4 de OpenAI costó aproximadamente 100 millones de dólares, DeepSeek afirmó que su versión inicial costó solo 6 millones de dólares. Esta brecha de costes ha llevado a empresas tecnológicas como Snowflake, Vercel y OpenRouter a incorporar DeepSeek en sus ofertas para clientes, lo que ha generado preocupación en el sector. La reciente prohibición federal extiende las restricciones que ya existían en el ámbito de la inteligencia nacional; una ley aprobada en diciembre de 2025 ya había limitado el uso de DeepSeek en los sistemas de seguridad nacional. La nueva orden amplía estas limitaciones a las agencias civiles, cubriendo tanto nuevas compras como sistemas informáticos existentes.
La reacción de China ha sido inmediata y firme. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Mao Ning, declaró que Beijing se opone a la "sobrecarga del concepto de seguridad nacional" y a la politización de los temas de tecnología y comercio. Mao Ning afirmó que China "resguardará resolutamente los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas". Esta postura contrasta con la postura de EE. UU., que ha acusado a DeepSeek y a otras cinco empresas chinas, incluyendo Alibaba y Moonshot AI, de utilizar técnicas de destilación de modelos a gran escala para extraer información de los sistemas de IA estadounidenses, según un informe de la CISA publicado en septiembre.
En conclusión, la prohibición de DeepSeek en agencias civiles representa un intento por cerrar una brecha de seguridad percibida, priorizando la protección de datos sensibles sobre la adopción de tecnología de bajo coste. Mientras EE. UU. busca contener la influencia de la IA china en su infraestructura crítica, China prepara posibles restricciones de exportación a 23 tecnologías relacionadas con la IA, incluyendo diseños de chips y modelos avanzados, para abordar los riesgos de seguridad y el mal uso. El conflicto tecnológico se intensifica, con implicaciones directas para la innovación global y la competencia en el sector de la inteligencia artificial.
