El Ejército estadounidense atacó la noche del 12 de julio la base naval iraní de Bandar Abbas con tres drones marítimos unidireccionales cargados de explosivos, según confirmó el Mando Central de EE UU en una publicación en redes sociales. Se trata de la primera vez que las fuerzas estadounidenses recurren a este tipo de embarcaciones no tripuladas en combate. Las embarcaciones impactaron contra un submarino iraní de clase Ghadir, fuera del agua y suspendido en una grada, y contra unas instalaciones de mantenimiento de buques.
Los drones utilizados son los Saronic Corsair, desarrollados por la empresa de defensa Saronic Technologies, con sede en Austin (Texas). Se trata de naves autónomas de unos 24 pies de eslora, capaces de transportar hasta 1.000 libras de carga y operar a más de 34 nudos en autonomías superiores a las 1.000 millas náuticas. Según la compañía, pueden navegar sin control humano directo, gestionar el consumo energético y mantenerse a la espera en una posición determinada.
El ataque se enmarca en la guerra abierta el 28 de febrero de 2026, tras la ofensiva conjunta de EE UU e Israel contra Irán, y supone el segundo uso militar relevante de drones marítimos en el conflicto: el pasado 8 de junio, un Corsair rescató a dos pilotos de un helicóptero Apache derribado por un dron iraní Shahed frente a las costas de Omán.
