El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de Estados Unidos dio por concluida el miércoles 24 de junio la respuesta al brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, tras finalizar el periodo de monitorización de 42 días para los pasajeros el domingo 21. En el balance oficial, las autoridades confirmaron que ningún ciudadano estadounidense contrajo el virus, después de que un caso sospechoso se reclasificara como falso positivo, reduciendo la cifra total de 11 a 10 contagios.
El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., calificó la actuación de "rápida" y aseguró que se evitó "la transmisión sostenida del hantavirus en Estados Unidos", pese a que ningún viajero introdujo el virus en el país. Jay Bhattacharya, director en funciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) —cargo que ocupa más allá del límite de 210 días previsto para puestos con confirmación del Senado—, atribuyó el resultado a una respuesta coordinada ante amenazas infecciosas procedentes del exterior.
El comunicado no abordó las dudas sobre las órdenes de cuarentena aplicadas por la Administración Trump, que según el reportaje resultaron más restrictivas que las dispuestas en Chile y Argentina —donde el virus Andes es endémico— y más severas que las recomendadas por los propios expertos en hantavirus del CDC. En una breve rueda de prensa posterior, un funcionario defendió el éxito de la operación sin responder directamente a las preguntas de los periodistas.
