La economía del Reino Unido registró un crecimiento del 0,4% en julio, superando las previsiones de los analistas que anticipaban una estancamiento. Según la Oficina Nacional de Estadística (ONS), este desempeño se debió principalmente al sector de servicios, donde la programación de computadoras y la consultoría destacaron por su contribución. El organismo señaló que muchas de las empresas con mayores ingresos en julio de 2026 están involucradas en actividades relacionadas con la inteligencia artificial y la computación en la nube. Este crecimiento llega en un momento crítico para el canciller John Healey, quien prepara su primer presupuesto para el 28 de octubre. Aunque la economía demostró resiliencia frente a los efectos de la guerra en Irán, que ha elevado los costos de energía y las tasas de interés, los expertos advierten sobre un panorama a largo plazo menos favorable. El aumento de los precios del petróleo global, que superan los 100 dólares por barril, podría disparar la inflación y los costos de endeudamiento. Sin embargo, los economistas consideran improbable que el Banco de Inglaterra suba las tasas en su próxima reunión, ya que la mayoría de los responsables de política monetaria confían en que la economía débil ayudará a controlar la inflación. La producción industrial también aumentó un 0,2% en julio, con un repunte en la manufactura que compensó las caídas en minería y suministro de electricidad y gas.
